El recinto arqueológico de Chichén Itzá, en la península de Yucatán, a tan solo un par de horas de las paradisíacas playas de Cancún y la Riviera Maya en México, se extiende sobre una superficie de unos 15 km2 y es uno de los testimonios mejor preservados de la civilización maya. Su especial encanto, su emplazamiento en medio de la selva y su incalculable valor histórico fueron reconocidos por la UNESCO al incluirla en 1988 en la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad.

¿Nos dejas contarte algunos de sus secretos? ¡Vamos allá!

El nombre Chichén Itzá

La ubicación de este recinto arqueológico no es ni mucho menos casualidad. Los mayas fueron una civilización sobresaliente en muchos aspectos como la astronomía, las matemáticas o la medicina, y una ciudad tan importante no estaba en absoluto dejada al azar. A unos 300 metros hacia el norte y unido a la pirámide de Kukulkán por una calzada de la misma época, se encuentra un cenote (caverna inundada) que los fundadores de la ciudad consideraban sagrado por ser una de las entradas al inframundo, y en cuyo fondo se han encontrado restos de numerosas ofrendas y sacrificios. El nombre Chichén Itzá en lenguaje maya puede traducirse como algo similar a “Boca del pozo de los brujos del agua”.

 

Agujero en un cenote, Yucatán

Un poco de historia

Se ha datado la fundación de Chichén Itzá en torno al año 500 d.C. Para ponernos un poco en contexto, en esa época en Europa los romanos y los celtas luchaban juntos en las islas británicas contra los anglosajones, dando origen a la leyenda del Rey Arturo, en España rivalizaban visigodos y ostrogodos, y en Asia el emperador Justiniano luchaba por expandir desde Bizancio las fronteras del Imperio Romano de Occidente.  

No fue hasta el siglo XVI cuando el conquistador español Francisco de Montejo y el monje franciscano Diego de Landa, que viajaban con los primeros europeos en recorrer la zona, dieron noticias detalladas de la existencia de la grandiosa ciudad.

 

Recinto Chichén Itzá. Península de Yucatán, México

 

El templo de Kukulkán

De los numerosos e interesantes edificios que encontramos por todo el recinto, el más emblemático es, sin duda, el templo de Kukulkán, la Serpiente Emplumada. Esta pirámide impresiona por su increíble precisión, y para su diseño y construcción fue necesario dominar disciplinas tan diversas como las matemáticas, la geometría, la acústica o la astronomía.

Sus cuatro escalinatas adornadas con cabezas de serpiente tienen 91 escalones cada una y suman en total 364, formando la plataforma superior el 365, exactamente los días del calendario maya que coinciden con nuestro actual calendario.

 

Escaleras Templo Kukulkán. Chichén Itzá

En estas escalinatas se produce también un singular efecto acústico. Cuando se aplaude frente a una de ellas, el sonido se propaga hacia arriba y rebota volviendo como un eco distorsionado que según se dice, simula el canto de un quetzal, ave considerada sagrada por los mayas.

Pero sin duda el fenómeno más espectacular que atrae a miles de personas cada año se da en los equinoccios de primavera y otoño, cuando la posición del sol hace que las sombras sobre las escaleras dibujen una serpiente que asciende o desciende.  ¡Absolutamente increíble!

El juego de pelota

Otra de las construcciones que despierta más curiosidad en el complejo es el llamado “juego de pelota”. Y realmente se trata de eso, un estadio dedicado a la práctica de este juego ritual con un profundo significado, como todo lo relacionado con las edificaciones mayas.

El campo de juego de Chichén Itzá es el más grande conocido, con más de 160 metros de largo y paredes de cerca de 8 metros de altura. Aquí, dos equipos competían golpeando con las caderas una pesada pelota de más de 3 kg, hecha de látex y otros materiales vegetales e intentando pasarla por un aro de piedra situado a gran altura. Las reglas exactas son confusas, pero parece claro que el jugador que lo conseguía hacía que su equipo ganase y era agasajado con grandes honores. 

También hay diversas opiniones sobre si algún miembro del equipo perdedor era sacrificado a los dioses, o incluso si era del equipo ganador. Lo que se sabe con seguridad es que el juego de pelota simbolizaba la lucha entre las fuerzas opuestas del universo, y que los mayas jugaban porque representa la historia de su creación, ya que según su mitología, dos dioses gemelos bajaron del infierno para jugar al juego de pelota contra los demonios porque querían recoger huesos y crear una nueva raza. Los gemelos ganaron el partido y los demonios les dieron los huesos, y así los mayas fueron creados.

 

Campo de juego de pelota. Recinto Chichén Itzá, México

Un misterio reciente

Tan recientemente como en 2015 se descubrió que bajo el templo de Kukulkán existe un nuevo cenote, del que hasta entonces no se conocía exactamente su existencia salvo por referencias antiguas mezcladas con historias y mitología.

Aún se está investigando, pero como hay cenotes conocidos al norte, este, sur y oeste de este templo los investigadores creen que el asentamiento está directamente relacionado con la geografía natural considerada sagrada y que podría representar el centro del mundo maya.

El templo Kukulkan podría representar el centro del mundo maya

 

Si te apasiona conocer nuevas culturas y la historia de este país mágico, nuestro viaje “México, mayas y aztecas” te encantará. Un completo circuito en el que descubrimos las dos caras de la cultura mexicana y por supuesto dedicamos una extensa visita a Chichén Itzá, el más grandioso legado de la cultura maya. Conócelo aquí. ¡Te esperamos!.

 

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