Alemania es uno de los países más importantes de Europa. Tanto por su tamaño como por su población, su historia, su cultura o su economía. Pese a todo, para la gran mayoría de nosotros sigue siendo un gran desconocido. Para mostrarte que es un destino maravilloso que esconde un muuchas de sorpresas. Hoy te traemos algunas curiosidades que seguro que te van a llamar la atención y harán que te enamores de Alemania… ¡vamos allá!

1.- Un poco de historia y geografía

Podemos decir que la Alemania moderna tal y la conocemos es bastante reciente. Ya que en 1990 se reunificó el país al unirse la República Federal Alemana y la República Democrática Alemana. Países resultantes de las diferencias entre los bloques de poder surgidos tras la Segunda Guerra Mundial. Actualmente Alemania tiene frontera con otros nueve países y, aunque en nuestras cabezas lo tenemos como un país moderno y altamente industrializado, un tercio del territorio está cubierto de bosques y salpicado de pequeñas poblaciones de cuento con paisajes idílicos. 

Rothenburg ob der Tauber, uno de los pueblecitos más idílicos de Alemania
Rothenburg ob der Tauber, uno de los pueblecitos más idílicos de Alemania

2.- Un idilio con la cultura

Culturalmente, Alemania siempre ha sido una gran fuente de talento y, si hablamos por ejemplo de música clásica o filosofía, seguro que se nos vienen a la cabeza nombres de alemanes ilustres como Bach, Beethoven, Kant o Nietzsche. ¡Casi ! Si sumamos a la ecuación que la imprenta es un invento alemán, no es de extrañar que el primer libro impreso se publicase en este idioma. Y años más tarde también lanzaron la primera revista (de contenido cultural y filosófico, por cierto). Actualmente los alemanes se encuentran entre los mayores compradores de libros del mundo y son ávidos lectores. Una curiosidad: la palabra más larga en idioma alemán tiene ¡nada menos que 79 letras!

3.- Berlín, la ciudad más visitada

Alemania ha tenido a lo largo de su historia numerosas capitales: Aachen, Regensburg, Frankfurt-am-Main, Nuremberg, Berlín, Weimar, Bonn y desde 1990, de nuevo Berlín. Hoy en día su numerosa oferta en todos los sentidos y para todos los públicos, con casi 200 museos, festivales de teatro y música, arte callejero, monumentos y edificios espectaculares y rincones de singular belleza hacen que sea la ciudad más visitada del país. Eso sí… tómate tu tiempo porque la ciudad es nueve veces más grande que París, en ella podrás cruzar más puentes que en Venecia, y podrás recorrer ¡más kilómetros de canales que en Ámsterdam, Estocolmo y Venecia juntas!

Arco del Triunfo en Berlín

4.- Castillos y más castillos

Si hay algo que nos maravilla de Alemania, son sus castillos. En todo el país hay más de 2.000 desde pequeños a enormes, y desde construcciones medievales a suntuosas obras barrocas. Es difícil elegir entre tanta maravilla, pero nuestros favoritos son el castillo de Moritzburg cerca de Dresde. Una bellísima construcción barroca con cuatro torres circulares levantado sobre una isla artificial. En el castillo neogótico de Hohenzollern próximo a Stuttgart también nos enamora. Desde lo alto de un monte con sus torreones y almenas parece alojar a los protagonistas de un cuento de hadas. Y como no, el más famoso e icónico de los castillos alemanes: el castillo de Neuschwanstein del “Rey Loco” Luis II, que a pesar de su aspecto medieval fue construido en el siglo XIX.

Castillo de Neuschwanstein

5.- Comer y beber

No se entendería Alemania sin sus comidas y bebidas más tradicionales, que han traspasado fronteras y tienen ya fama mundial. Seguro que se te hace la boca agua solo de pensar en los más de 300 tipos de pan que se hornean a lo largo y ancho del país. Y puedes acompañarlos de alguno de los más de 1.000 tipos diferentes de salchichas que se preparan siguiendo recetas sabrosas y tradicionales. Y claro, ¡no puedes dejar de acompañarlo de una buena cerveza alemana! La importancia de esta bebida se nota en normas como que es legal beberla a partir de los 16 años. Además de los festivales dedicados a su disfrute como el mundialmente famoso Oktoberfest, que por cierto, a pesar de su nombre empieza en septiembre.

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