Probablemente a estas alturas ya te has dado cuenta de que nos gustan los viajes diferentes. Sí, trabajamos día a día para que nuestros tours sean algo más que un viaje y se conviertan en una experiencia única. Y justamente por eso apostamos por Chamonix en nuestro viaje organizado a Suiza y Alemania.

Aunque es un destino conocido principalmente por sus pistas de esquí y su turismo de invierno, visitar Chamonix en verano es un verdadero espectáculo. Además, las temperaturas son suaves y muy (pero que muy, muy) agradables. A los pies del Montblanc, es una opción perfecta para los amantes de la montaña.

Y visitar los Alpes franceses en pleno verano (en los meses de julio y agosto) es algo que vale la pena. Por eso hoy te traemos 5 razones para no perderte Chamonix en tu viaje organizado a Suiza y Alemania.

1- La Aiguille du Midi

Festival de sensaciones en uno de los techos del mundo. Elevada a más de 3.000 metros de altitud, la Aiguille du Midi es uno de los puntos más altos de los Alpes franceses. Las vistas son, simplemente, espectaculares. ¿Y la subida en teleférico? ¡Una experiencia en sí misma! La sensación de ir subiendo poquito a poco e ir conquistando metro a metro el coloso de los Alpes… (los pelos como escarpias, oye). Un puntazo en tu viaje a Suiza y Alemania.

2- Su deliciosa gastronomía

Una mezcla de platos franceses, suizos e italianos te esperan en Chamonix. Y es que esta ciudad es un rincón con encanto en un cruce de caminos. Pleno corazón de Europa, con sus mezclas, sus mixes y sus placeres. En esta entrada te contamos los mejores lugares para cenar en Chamonix.

Pizzas, pasta, platos célebres y, por supuesto, la especialidad tradicional de la Saboya: la fondue. Te chuparás los dedos (oye, cuidado con la fondue, que está muy caliente y no queremos accidentes) y te irás a la cama con una gran sonrisa.

3- Sus vistas, callecitas y rincones

Y es que Chamonix está lleno de callecitas y rincones con muchísimo encanto. Pequeños jardincitos con flores, callejuelas con espectaculares vistas y un riachuelo juguetón. Un buen paseo por los alrededores de Chamonix es un plan perfecto si viajas en familia o con amigos. O, si lo prefieres, puedes sentarte en algún banquito soleado y leer tu novela favorita. Respirar aire puro es casi una garantía en Chamonix. Una terapia de felicidad que deberías probar este verano.

4- La Mer de Glace

Un mar de hielo. Eso es, en resumen, la Mer de Glace. Un sorprendente glaciar a pocos kilómetros de la discreta Chamonix. Un viaje al pasado, a la esencia del ser humano. Un viaje a ese mundo casi inexplorado, virgen y cuidado. Además, podrás disfrutar del Glacorium, un lugar especial en el que aprenderás un montón de cosas sobre glaciología. (Sí, hay una disciplina de la geografía que se dedica a estudiar los glaciares). Un puntazo en tu viaje a Suiza y Alemania, vaya.

5- El álbum de fotos que se merece

Quizá te suene un poco antiguo, pero la verdad es que podrías sacar un buen álbum de fotos de tu visita a Chamonix. Es un lugar tan tranquilo, auténtico y lleno de belleza, que da ganas de fotografiar cada uno de sus rincones. Anímate y guarda todos esos recuerdos en un antiguo (pero siempre interesante) álbum de fotos. Saca tu vena fotógrafa, viajero. ¡Valdrá la pena!

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